CPE
Institucional energía
A mas de 80 años de la construcción de la más grande iniciativa vecinal
En las primeras décadas del siglo XX lo que hoy conocemos como Provincia de La Pampa era un inmenso territorio; una aldea de algunos miles de vecinos, azotada por las afrentas del clima pero fundamentalmente por la minusvalía política que determinaba su condición territoriana, con gobiernos ejercidos por delegados del poder central.
Poder y Monopolio
El suministro de la energía eléctrica estaba en manos de una empresa estadounidense, la Compañía Sudamericana, con un directorio en Buenos Aires y un gerente local que era asistido por un representante del trust: el “mister” Alan Campbell Towers. La Sudam, de aceitadas relaciones con el gobierno central, ejercía el monopolio de la distribución imponiendo a los usuarios una tarifa abusiva equivalente a diez veces su valor real.
La Creación Popular
La indignación pública no tardó en cobrar vida. Es así que a poco de desplegarse la década del 20 comienza a exteriorizarse el malestar vecinal. Estas manifestaciones públicas fueron aumentando hasta que germinó un movimiento social de singular importancia por su número y definición. Cuatro hombres se confirman como el emergente de este cuadro de situación: Marcos Molas, Juan Palasciano, Octavio Gazia y José Fiscella.
Un Encuentro Luminoso
El 6 de julio de 1930 se reúnen en el domicilio de Molas “para crear una organización que procure el abastecimiento de energía en forma barata y abundante y que además aporte soluciones al dilema de la carencia de agua potable”. Ese día firman el Acta Fundacional de lo que luego sería la Cooperativa Popular de Electricidad. El movimiento vecinal se fortalece y el 31 de marzo de 1931 se ponen a consideración de una gran asamblea pública los estatutos fundacionales de la flamante entidad que entre sus objetivos centrales figura el de promover acciones que tiendan al bien común. Los cooperativistas, ante la mirada socarrona de la Sudam y la indiferencia de las autoridades gubernamentales, comienzan sus gestiones para poner en marcha una cooperativa de electricidad que supla a la empresa existente. Trabajan con una fecha en mente: octubre de 1935. En ese momento debe renovarse el contrato de concesión que detenta la Sudam. En este contexto la flamante Cooperativa Popular de Electricidad se presenta a la convocatoria de renovación de la concesión con una oferta y un presupuesto significativamente inferior a los ofrecidos por Sudam. Con estos elementos la comuna confiere la distribución a la nueva entidad vecinal, lo que genera la pronta reacción del monopolio y de las autoridades de gobierno que tratan de resistir la decisión municipal. David y Goliat. Así califican los medios de prensa esta historia que asciende a la consideración nacional por su enorme significación. Enseñanza a la que acudimos y nos refugiamos cada vez que la luz de la solidaridad intenta ser opacada por el oscurantismo.
Data Fiscal